Las familias se endeudan casi un 40% por una vivienda
EL ENDEUDAMIENTO DE LOS HOGARES ESPAÑOLES ALCANZA LAS COTAS DE HACE 10 AÑOS
Las familias españolas han alcanzado un endeudamiento por la adquisición de una vivienda que no se producía desde hace 10 años. Así, en la actualidad, emplean casi el 40% de sus ingresos brutos (39,2%) en comprar una casa, según datos del Banco de España (BE). En junio de 1996 el esfuerzo que hacía una familia media era del 41%.
La preocupación por el endeudamiento familiar es una constante en el BE. Sin embargo, expertos consultados por este suplemento no piensan que la subida actual afecte gravemente a las familias a corto plazo.
De marzo de 2005 a marzo de 2006, las familias han pasado de necesitar el 35,7% de su renta bruta para adquirir una vivienda al 39,2% actual. Es decir, tres puntos y medio más. «Este incremento no es preocupante en un escenario como el actual, en el que los tipos de interés van a ser muy estables o con subidas muy moderadas y los precios de la vivienda tienden a la moderación. Las familias españolas pueden absorber este impacto sin problemas porque seguimos en ratios de endeudamiento muy aceptables, en línea con la media europea», afirma Juan Fernández-Aceytuno, director general de la División de Seguros de Crédito Hipotecario de Genworth Financial.
Nueva situación
El precio de la vivienda no ha cesado de subir. En el primer trimestre de 2006, y según datos del Ministerio de Vivienda, el precio de las casas libres ha subido el 12%. Esto significa que si las familias aplican sus deducciones fiscales por compra de vivienda en el IRPF (en general es de un 15% con un máximo de 9.000 euros), dedicarán el 27,4% de sus ingresos brutos a dicha adquisición, según datos del BE.
«La nueva situación da lugar a una mayor financiación, mayor préstamo, cuota superior y, por tanto, mayor endeudamiento medio», aseguran en Genworth Financial.
La pregunta que surge es si se puede realmente controlar el endeudamiento. «Existen métodos probados para controlar el nivel de endeudamiento. De hecho, el mercado lo hace automáticamente y las entidades financieras controlan que, en el momento de contratación de un préstamo, el titular o titulares tengan un endeudamiento y, por ende, capacidad de pago aceptable», señala Fernández-Aceytuno.
Es bueno incluso que el asesoramiento de los hogares sea cada vez más preciso. Así, hay que recomendar a las familias «que se asesoren en su banco o caja de las posibilidades reales de endeudamiento según su perfil laboral y de ingresos. La entidad será la única que asegure total transparencia, relativa a sus necesidades y a su capacidad de financiación», apunta al respecto.
Las informaciones del Banco de España deben entenderse, según los analistas, como un llamamiento a la responsabilidad. En ese sentido, «es muy positivo que las autoridades llamen a la prudencia porque eso garantiza precisamente que las familias que cumplen los requisitos para obtener un crédito hipotecario lo hacen en las mejores condiciones».
En opinión de los consumidores, el actual endeudamiento no debe tomarse como una situación preocupante. «Hay que tener en cuenta que hablamos de un endeudamiento necesario. La gente necesita tener dónde meterse, ya sea comprando casa o alquilando», aseguran fuentes de la Federación de Usuarios y Consumidores Independientes (Fuci).
«Tenemos que diferenciar si hay sobreendeudamiento por necesidad o por inversión. La inversión tiene riesgo y los consumidores que llegan a endeudarse en exceso es porque no se saben desenvolver en este terreno», añaden.
Para la Fuci, «el sobreendeudamiento llega no por la compra de vivienda, que es un bien de primera necesidad, sino por la acumulación de gastos, ya sea por la solicitud de créditos para vacaciones, para comprar un coche o para hacer obras».
Una opinión generalizada, aparte de que no debe cundir el pánico, porque no hay razón, es que «nadie llega a un sobreendeudamiento por tener un préstamo hipotecario», apuntan en esta federación.
La sensatez es la norma general para no llegar a un endeudamiento excesivo. Fernández-Aceytuno recuerda que «las familias deben considerar la responsabilidad que comporta un compromiso de pago respecto a una cuantía tan importante y de tan largo plazo como es un préstamo hipotecario. La prudencia empieza en la propia decisión familiar».
Fuente:Elmundo.es
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